Novedosas técnicas son puestas al servicio de nuestros operarios, para que tanto el remonte del vino, como la fermentación maloláctica se desarrollen a unos 18 grados de temperatura, óptimos para la realización de este proceso, consiguiendo así el grado de finura y suavidad requerido, y evitando las alteraciones al que este proceso suele someter al vino.
El proceso de envejecimiento se desarrolla en barricas de 225 litros, a una temperatura constante de entre 13 y 15 grados y con un grado de humedad cercano al 80%, haciendo así que el envejecimiento de nuestros vinos se haga de forma óptima y equilibrada, adquiriendo unas cualidades gustativas excelentes y una limpieza y estabilidad que los hacen muy atractivos tanto a la vista como al olfato. Los análisis periódicos a los que nuestros operarios someten al vino, determinan el momento óptimo de envejecimiento para ser embotellado y reposar hasta su salida al mercado.